
La política Medioambiental es un nuevo punto de apoyo en los partidos para obtener votos, puesto que existe una mayor concienciación de los problemas ambientales por el ciudadano y ha comenzado a aparecer capítulos completos tratando el tema en los programas electorales políticos.
Recordemos sin más los puntos de enfrentamiento como eran las centrales nucleares, el tema del agua, incendios, etc. pero: Los políticos* se preguntan ¿por qué hacer algo que va a repercutir en las futuras generaciones y no voy a tener resultados de manera inmediata? los partidos políticos necesitan los votos hoy, para gobernar hoy.
Poniendo de manifiesto la intención política actual para con el Medio ambiente, debemos saber que las mayores competencias que actualmente tienen las comunidades y ayuntamientos producen efectos muy dispares en dicho tratamiento medioambiental.
También se ha centralizado la lucha en contra los poderes privados sin tener en cuenta los efectos derivados sobre el medioambiente debidos a la actuación pública.
Supongamos la "necesidad relativa" de una autopista de acceso a Madrid, previamente debemos tener en cuenta que por muchas autopistas que tengamos de acceso, la posibilidad de circulación en Madrid de un mayor número de vehículos es casi nula, es por así decirlo "un efecto embudo", por lo que la gente trata de buscar la tranquilidad fuera del área de influencia directa por lo que la construcción de una nueva infraestructura como una autopista o autovia desvía el flujo poblacional fuera del centro de la ciudad, dando pie a que los "especuladores del ladrillo" den rienda suelta a los proyectos más descabellados de residenciales, centros comerciales, infraestructuras, etc.. Debiendo realizarse una obra de magnitud faraónica sin tener en cuenta que la anchura de una autopista o autovia puede llegar a los 100 metros eso multiplicado por ejemplo 50 kilómetros, sería un área destruida e irrecuperable de 5 millones de metros cuadrados es decir unas 500 hectáreas más todas las infraestructuras asociadas de otras 500 hectáreas solo en Obra Pública y todo esto sin tener en cuenta los efectos en las zonas por las viviendas nuevas, asociadas a desplazamientos en vehículos privados a centros de trabajo (puesto que no hay buenos transportes públicos), ni tampoco teniendo en cuenta todos los desplazamientos derivados indirectamente de vivir alejado de los núcleos urbanos y los servicios como escuelas, hospitales, etc...
¿Qué alternativas se deberían plantear los gobiernos? Según mi punto de vista creo que sería más rentable que con esta ideología de "crecimiento indefinido" cuestionable en muchos de sus aspectos, deberían barajar la posibilidad de mejorar las infraestructuras existentes (puesto que tienen muchas deficiencias y el daño ambiental ya está hecho), mejorar los servicios de transporte urbano, regular la explosión urbanística, y legislar pensando que los recursos en general y en particular que los naturales no son infinitos y que tienen una capacidad de carga.
Por otro lado olvidar los mensajes políticos sin contenido, y no centrarse en capítulos de actuaciones ambientales particulares que en conclusión no llevan a una verdadera actuación ambiental si no más bien una repercusión mediática para "acallar las voces de rebelión".
Desde aquí enviaría un mensaje a todos aquellos que tienen competencias sobre el medio ambiente, es preferible integrarlo en todas las áreas restantes, que hacer unos grandes proyectos los cuales se desvirtúan para conseguir pocos pero muy llamativos resultados, con fines políticos. Tan solo deberíamos cuestionar una cosa ¿Es el mundo que queremos para nuestros hijos?